miércoles, 6 de junio de 2012

Me compro el vestido o no me lo compro?


En honor a Marilyn
Para enfundarme en los pantalones blancos tengo que ponerme las únicas bragas de color beige o carne, que hay en mi armario; todo lo demás  se vería a través de blanco. No son mis favoritas. Un atentado contra el deseo.
Estoy en el probador de mi tienda favorita. Sólo intentaba comprarme una camiseta pero la imagen que me devuelve el espejo no me gusta. La disparatada combinación de mi ropa interior me asusta ...

Un delirio fugaz me atraviesa y me confunde: ¿y si hoy me encuentro con él? ¿Y si me froto contra sus caderas? ¿Y si su mano se adentra entre mis muslos? 

Por eso ahora estoy aquí acalorada pensando si me compro este precioso vestido acampanado blanco o me compro un juego de "lingerie". 
¿Qué preferirá un modesto look con un exhuberante juego de braguitas para descubir o un exquisito vestido blanco acampanado sin nada debajo?

¡Hum! No sé que hacer. ¡Vaya dilema!