Solitarios originales
Erguimos los hombros
en un desafío de fingida
indiferencia.
Invencibles solitarios
creyéndose dueños de sus pasiones
probamos a arrastrarnos la mirada
Héroes originales
incapaces de dominar
ni la razón ni el corazón,
atamos los ojos
con un solitario lazo invisible
A menudo los heróes
cotidianos convierten
débiles lazos invisibles
en oro de ley.