lunes, 17 de noviembre de 2014

El hombre de las tiritas

El Paracetamol no le gustaba.
- "Yo no te doy. Tendrás que cogerlo tú ... "-me dijo tendiéndome la caja. 
Creo que pensaba que el Paracetamol era veneno, sobre todo al tacto.... Aquel día yo sólo tenía una resaca sencilla. Gin-tonic.
No,  no me curó con Paracetamol. Sino con tiritas y amor. Era un tío normal.
En realidad, llevaba un paquete de tiritas en el bolsillo. Las fue usando con todos los rasguños que me había hecho al rozarme con zarzas varias del camino.
Me las curó una a una. Primero las de fuera y luego las de dentro. Después me frotó y me dio brillo. Y me dejó reluciente y como nueva.
Eran tiritas normales y él es un hombre normal... solo que por las tardes se dedica a curar a mujeres heridas.
Quizás no sea tan normal. Quizás sea el superhéroe de las tiritas. Quizás sea sólo un hombre con clase. Grande. Mi hombre. 
Ahora yo voy por ahí fuerte y decidida y brillo más que un árbol de navidad.
A cambio, normalmente, yo le doy dolor de cabeza o de cuello, según el día.

Pensé que me iba a curar con paracetamol... pero no, me curó con tiritas y amor.


"¿Que hubiera sido de nosotros sin esta trampa de pasión?"

sábado, 8 de noviembre de 2014

Saber

Saber que existes
www.artelista.com
que no has sido un sueño
Saber que soy
que no he sido un sueño
El saber sí ocupa un lugar.



lunes, 3 de noviembre de 2014

Tanto y tan poco.


Tantas ganas
Tanto deseo
Tanto amor
Tanto que decirte 
y tan poca voz!




domingo, 7 de septiembre de 2014

Aunque tu no lo sepas...

Vuelvo a mi viejo despacho después de 2 años de correrías por el mundo. Mi substituto lo ha dejado ordenado. El caos de mi tablón ha desaparecido: los protocolos y las listas encajan como en un puzzle. Todo al milímetro. Mis dibujos también han desaparecido del tablón, pequeños esbozos de tí, de tu cuerpo ... Los primeros que te hice cuando me enamoraba de ti sin querer, dibujando sin darme cuenta encima de un papel cualquiera. 


Sólo queda uno en la corchera. Al pasar recogí un cartoncito blanco del bidón del reciclado y durante la reunión dibuje tus piernas. Estaba contenta porque acababa de descubrir que no eras tan joven como parecías.  Escribí la fecha de tu nacimiento en el dibujo con mis números a la francesa y los repasé con el lápiz una y otra vez. Más tarde cambiaría la clave informática con los 8 dígitos de tu cumpleaños. Sigue siendo la misma; después de miles de años nadie se ha atrevido a modificarla. 

Son números secretos que se murmuran en voz baja y con gravedad.
"-Cual es la clave?
 - .... por si te olvidas está ahí en el tablón disfrazada de fecha!"

Son números secretos e importantes. Un pequeño sistema de seguridad depende de ellos pero realmente nadie conoce el significado último de esas cifras y aunque nadie sabe de su importancia. Nadie sabe que en realidad no es una clave sino una gran fecha disfrazada de clave. Aunque tu no lo sepas...


miércoles, 30 de julio de 2014

Solo espero...

Solo espero que tú, como yo ... todavía te mueras por estar conmigo




domingo, 6 de julio de 2014

Ponme.

¿No sabes qué ponerte? Ponte cualquier cosa; todo te queda bien.
Aunque si somos sinceros lo que mejor le queda a tu piel es mi piel.



Repetimos a Miguel Bosé... sin que sirva de precedente.


martes, 10 de junio de 2014

Increíblemente preparada

Tengo un dedo índice para recorrerte la boca.
Tengo unas cadera amplias y redondas para acogerte.
Tengo unos dientes de conejo para mordisquear tus hombros cuando me apetece.
Tengo unos talones suaves para clavártelos en los gemelos o más arriba.
Tengo una palma para cubrirte el pecho allí donde tu corazón de tan fuerte que late y de tan brillante amenaza con transparentarse a través de la camiseta. 
Tengo unos pechos firmes para que juguetees mientras me esperas.
Tengo un montón de palabras para decir lo mismo.
Tengo de todo.
Es curioso que yo, más bien torpe y despistada,  estuviese tan increíblemente preparada para la inesperada llegada de este gran amor.


jueves, 17 de abril de 2014

Incoherencias y contrastes.

Me desperté con la repentina y extraña belleza de esta tormenta de nieve.
Estaba haciendo lo que a ti te gustaría: cazar auroras boreales, saborear tormentas de nieve, quemar la suela de mis botas con la lava aún caliente.
Acaba de asistir en directo al nacimiento de la roca más joven del mundo. La lava se solidificó a mis pies. Me abrasé los guantes recogiendo un guijarro; él más joven de este universo. 
Yo, que sería tan feliz entre las cuatro paredes de mi estudio rodeada de libros, echada a los caminos, a recorrer este espacio exterior y salvaje que, naturalmente, es el tuyo. Y tú encerrado con tus máquinas... Incoherencias. Contrastes.
Me desperté entre la extraña belleza de esta tormenta de nieve en la tierra de los hielos, la última tierra del norte y en honor a ti hice parar al chófer y en mangas de camisa salí a degustar la extraña y punzante belleza de esta repentina tormenta de nieve. Salí 10 segundos. Los conté.