domingo, 7 de septiembre de 2014

Aunque tu no lo sepas...

Vuelvo a mi viejo despacho después de 2 años de correrías por el mundo. Mi substituto lo ha dejado ordenado. El caos de mi tablón ha desaparecido: los protocolos y las listas encajan como en un puzzle. Todo al milímetro. Mis dibujos también han desaparecido del tablón, pequeños esbozos de tí, de tu cuerpo ... Los primeros que te hice cuando me enamoraba de ti sin querer, dibujando sin darme cuenta encima de un papel cualquiera. 


Sólo queda uno en la corchera. Al pasar recogí un cartoncito blanco del bidón del reciclado y durante la reunión dibuje tus piernas. Estaba contenta porque acababa de descubrir que no eras tan joven como parecías.  Escribí la fecha de tu nacimiento en el dibujo con mis números a la francesa y los repasé con el lápiz una y otra vez. Más tarde cambiaría la clave informática con los 8 dígitos de tu cumpleaños. Sigue siendo la misma; después de miles de años nadie se ha atrevido a modificarla. 

Son números secretos que se murmuran en voz baja y con gravedad.
"-Cual es la clave?
 - .... por si te olvidas está ahí en el tablón disfrazada de fecha!"

Son números secretos e importantes. Un pequeño sistema de seguridad depende de ellos pero realmente nadie conoce el significado último de esas cifras y aunque nadie sabe de su importancia. Nadie sabe que en realidad no es una clave sino una gran fecha disfrazada de clave. Aunque tu no lo sepas...


miércoles, 30 de julio de 2014

Solo espero...

Solo espero que tú, como yo ... todavía te mueras por estar conmigo




domingo, 6 de julio de 2014

Ponme.

¿No sabes qué ponerte? Ponte cualquier cosa; todo te queda bien.
Aunque si somos sinceros lo que mejor le queda a tu piel es mi piel.



Repetimos a Miguel Bosé... sin que sirva de precedente.


martes, 10 de junio de 2014

Increíblemente preparada

Tengo un dedo índice para recorrerte la boca.
Tengo unas cadera amplias y redondas para acogerte.
Tengo unos dientes de conejo para mordisquear tus hombros cuando me apetece.
Tengo unos talones suaves para clavártelos en los gemelos o más arriba.
Tengo una palma para cubrirte el pecho allí donde tu corazón de tan fuerte que late y de tan brillante amenaza con transparentarse a través de la camiseta. 
Tengo unos pechos firmes para que juguetees mientras me esperas.
Tengo un montón de palabras para decir lo mismo.
Tengo de todo.
Es curioso que yo, más bien torpe y despistada,  estuviese tan increíblemente preparada para la inesperada llegada de este gran amor.

jueves, 17 de abril de 2014

Incoherencias y contrastes.

Me desperté con la repentina y extraña belleza de esta tormenta de nieve.
Estaba haciendo lo que a ti te gustaría: cazar auroras boreales, saborear tormentas de nieve, quemar la suela de mis botas con la lava aún caliente.
Acaba de asistir en directo al nacimiento de la roca más joven del mundo. La lava se solidificó a mis pies. Me abrasé los guantes recogiendo un guijarro; él más joven de este universo. 
Yo, que sería tan feliz entre las cuatro paredes de mi estudio rodeada de libros, echada a los caminos, a recorrer este espacio exterior y salvaje que, naturalmente, es el tuyo. Y tú encerrado con tus máquinas... Incoherencias. Contrastes.
Me desperté entre la extraña belleza de esta tormenta de nieve en la tierra de los hielos, la última tierra del norte y en honor a ti hice parar al chófer y en mangas de camisa salí a degustar la extraña y punzante belleza de esta repentina tormenta de nieve. Salí 10 segundos. Los conté.

miércoles, 2 de abril de 2014

Declaraciones y desperfectos.

La primera declaración que recibí fue en clase, en un 2º de BUP, apenas 15 años y un mozalbete me intercepta con un: "me gustas; quiero salir contigo". Supongo que dije que no. No lo recuerdo. Sé que me quedé perpleja y boquiabierta al recibir está proposición inesperada y desde luego no buscada. Sé que no hubo un "lo siento pero yo no ..." Sé que no hubo una excusa ni siquiera banal, ni una frase amable. Con el tiempo he mejorado esto. A los 15 años yo ni siquiera era persona. Era una lectora empedernida que escribía a ratos en clase una novela: La ciénaga. Una mezcla de novela gótica con ciencia ficción. Un bodrio. Hubiera podido respondérle que  mi príncipe azul no era de este mundo, que tendría que ser una mezcla de robot y alienígena para gustarme. 

La última declaración ha sido hace un par de meses. Son de esas cosas que no cuento a nadie porque suenan a falsas o a cursis. Era una reunión de esas de viejos alumnos. Mi compañero de pupitre de aquel 2º de BUP. El que me daba con el codo para que dejase de escribir "..que te llaman al encerado!" y unas canastas y unas risas en el patio también. Un ángel de la guarda. Sí. En clase de Educación Física llevaba los pantalones más cortos y dando una voltereta nos enseñó en una tarde de invierno toda su anatomía masculina. La primera que veía yo. Un enigma resuelto pensé. No le había vuelto a ver desde entonces. En la post-cena con unos cuantos gin-tonics encima me atreví a hacer una broma con sus pantaloncitos de gimnasia. Estábamos a carcajada limpia cuando se me acerca a la oreja y me confiesa un "es que me ponías como un burro... Estaba coladito por tí" Ahora resuelvo mejor estas cosas. "Mira que eres tontito, no bebas más, anda!" y un manotazo.
Podría ser una mujer complicada y pasarme horas analizando que si sí o si no, que si estaba borracho, que si el tiempo exagera las cosas ... Pero no voy a hacerlo. Esto es gratis. No moverá ninguna agua. Eso sí, he abierto mi pequeño diario interior: "Cosas que me hacen un poco más feliz" y en la D de Declaraciones he marcado otra cruz más. 
No está mal para la chica de raya al lado en el peor 2º de BUP de la historia. 
Mi ego se disparó y durante unos días fui por ahí esquivando hombres no fuese a ser que se me declarasen a diestro y a siniestro. Totalmente en serio. Fue como una gripe.

Y para ti, campeón, para que te tomes un descanso en las largas tardes una canción y un beso.


miércoles, 5 de marzo de 2014

97 cartas para ti

Quería escribirte 100 cartas de amor y un poema desesperado pero eso ya lo han escrito antes.
Hoy he pensado que 97 cartas no está mal. 
Tampoco son cartas de amor a la usanza. Marcan, desde las primeras abiertamente porno a las últimas más reposadas y un poco demasiado azucaradas, el recorrido de este amor. Algunas me avergüenzan y no soy capaz de releerlas. He estado a punto de borrarlas pero al final me he dicho que esta soy yo, son mis sentimientos, mi pasión y mi deseo.
Todo el mundo se merece recibir la declaración del amor que inspira. Todo el mundo se merece recibir un fajo de cartas amor. Como nadie se había ocupado antes de escribírtelas te las he escrito yo.
Me gustaría encontrar una bonita frase para terminar pero solo se me ocurre una: te amo.





jueves, 20 de febrero de 2014

Desperfecto nº 1

El primer y más evidente desperfecto que me causa el estar enamorada de ti es que me he vuelto mono-temática: ya no miro en la calle más que a los hombres que me recuerdan a ti ...
A veces, en algún hotel lejano y frío, me pregunto cuando volveré a admirar la mata de pelo rubio de un Bon Jovi cualquiera. 
La respuesta no llega. Esta mente se dispersa, se desordena y te recuerda...
Recuerda que no cambiaría por nada el suave cosquilleo tu pelo casi al cero, el áspero roce de tu barba, la dura curva de tu vientre con el tamaño exacto de la palma de mi mano dispuesta a subir o a bajar; el brillo de tus ojos mojados mirándome esperando que mis pezones de chiquilla se endurezcan y me avergüencen como siempre hacen en los momentos más inoportunos de nuestra imprevisible vida.

Ya sólo miro a los hombres que me recuerdan a ti ... y sólo me gustan cuándo ... eres tú.