domingo, 13 de septiembre de 2015

Oro de ley

Nos reconocimos enseguida.
Solitarios originales
Erguimos los hombros
en un desafío de fingida 
indiferencia.
Invencibles solitarios 
creyéndose dueños de sus pasiones
probamos a arrastrarnos la mirada 

Héroes originales
incapaces de dominar 
ni la razón ni el corazón,
atamos los ojos
con un solitario lazo invisible 
A menudo los heróes 
cotidianos convierten 
débiles lazos invisibles
en oro de ley.

jueves, 27 de agosto de 2015

En mares contrarios

Ni más lejos, ni más cerca
 
ni en continentes distintos 
 
ni en casas contiguas
 
sólo en  mares contrarios
 
bañamos nuestra ausencia
 
sólo en pechos contrarios

acariciamos nuestra ausencia.







domingo, 23 de agosto de 2015

Desperfecto II

Los hombres que ya no amaré
 
los ojos que ya no voy a descubrir
 
me echan de menos
 
alertagada al sol de poniente, 
 
echo de menos los ojos 
 
del hombre que me piensa












jueves, 9 de julio de 2015

Constatación

Mis lectores no son de este mundo.

jueves, 2 de julio de 2015

Marinero de sotavento

Navegando 
no iba subiendo olas de montaña,
ni surfeando la cuesta abajo
mi marinero de sotavento,
cuando en esta tarde
de agua dulce
el horizonte de sus ojos salados
me trajo su sugerente silueta 
llaneando en la mar calma de
abetos salados. 





jueves, 4 de junio de 2015

Algo nuevo

Ir a verte.
Salir corriendo.
Pisar a fondo.
Una mirada al espejo 
Una camisa limpia,
y algo azul:
de princesa rara
y algo prestado:
tu alma que va conmigo
y algo viejo:
yo y mi mundo
y algo nuevo:
este poema de hoy
sugerente 
que no es el mismo
de ayer
sino parecido
pero recién nacido ...




lunes, 27 de abril de 2015

Fuego y silencio

 
No fuimos tierra,
ni agua.
No fuimos aire 
Fuimos fuego 
y silencio.

jueves, 26 de febrero de 2015

Hora de volver.

He subido a lo alto de la colina
he encendido una hoguera
con los matorrales secos 
y la madera caída.
Luego he ido a la costa
he subido al faro
y he girado la linterna
que ahora alumbra 
los caminos del interior.
He ido a los cruces
he cambiado los paneles
y las flechas de dirección.
He venido a casa
he encendido las luces del porche
he abierto la puerta
y puesto  cuatro velas
alumbrando la entrada.
He gritado desde el umbral
"Sigue las señales, loco
ya es hora de volver"
Y me he sentado a esperar
que mi corazón desorientado,
encuentre el camino para volver a casa.