Mis lectores no son de este mundo.
jueves, 9 de julio de 2015
jueves, 2 de julio de 2015
Marinero de sotavento
Navegando
no iba subiendo olas de montaña,
ni surfeando la cuesta abajo
mi marinero de sotavento,
cuando en esta tarde
de agua dulce
el horizonte de sus ojos salados
me trajo su sugerente silueta
llaneando en la mar calma de
abetos salados.
jueves, 4 de junio de 2015
Algo nuevo
Ir a verte.
Salir corriendo.
Pisar a fondo.
Una mirada al espejo
Una camisa limpia,
y algo azul:
de princesa rara
y algo prestado:
tu alma que va conmigo
y algo viejo:
yo y mi mundo
y algo nuevo:
este poema de hoy
sugerente
que no es el mismo
de ayer
sino parecido
pero recién nacido ...
lunes, 27 de abril de 2015
jueves, 26 de febrero de 2015
Hora de volver.
He subido a lo alto de la colina
he encendido una hoguera
con los matorrales secos
y la madera caída.
Luego he ido a la costa
he subido al faro
y he girado la linterna
que ahora alumbra
los caminos del interior.
He ido a los cruces
he cambiado los paneles
y las flechas de dirección.
He venido a casa
he encendido las luces del porche
he abierto la puerta
y puesto cuatro velas
alumbrando la entrada.
He gritado desde el umbral
"Sigue las señales, loco
ya es hora de volver"
Y me he sentado a esperar
que mi corazón desorientado,
encuentre el camino para volver a casa.
miércoles, 28 de enero de 2015
Allí y aquí
Brindo por los que
con apenas una mirada,
han sabido que no iban a encontrarme
con una copa en la barra del bar
ni reinando en el centro de la pista de baile.
Brindo por los que han venido a buscarme
a la biblioteca de rarezas,
a los mares tranquilos
Los hombres que han tenido el valor
y las ganas
de ir a buscarme
allí donde yo estaba
aquí donde yo estoy.
lunes, 17 de noviembre de 2014
El hombre de las tiritas
El Paracetamol no le gustaba.
No, no me curó con Paracetamol.
Sino con tiritas.
En realidad, llevaba un paquete de tiritas en el bolsillo.
Las fue usando con todos los rasguños
que me había hecho al rozarme con zarzas varias del camino.
Me las curó una a una.
Primero las de fuera y luego las de dentro.
Después me dio brillo. Y me dejó reluciente y como nueva.
Eran tiritas normales y él, un hombre normal...
jueves, 17 de abril de 2014
Incoherencias y contrastes.
Me desperté con la repentina y extraña belleza de esta tormenta de nieve.
Estaba haciendo lo que a ti te gustaría: cazar auroras boreales, saborear tormentas de nieve, quemar la suela de mis botas con la lava aún caliente.
Acaba de asistir en directo al nacimiento de la roca más joven del mundo. La lava se solidificó a mis pies. Me abrasé los guantes recogiendo un guijarro; él más joven de este universo.
Yo, que sería tan feliz entre las cuatro paredes de mi estudio rodeada de libros, echada a los caminos, a recorrer este espacio exterior y salvaje que, naturalmente, es el tuyo... Incoherencias. Contrastes.
Me desperté entre la extraña belleza de esta tormenta de nieve en la tierra de los hielos, la última tierra del norte y en honor a ti hice parar al chófer y en mangas de camisa salí a degustar la extraña y punzante belleza de esta repentina tormenta de nieve. Salí 10 segundos. Los conté.
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